Una terapia verdaderamente transpersonal (que será solo posible si el terapeuta es un verdadero practicante de la vía transpersonal) se focalizará en la promoción y aceleración del proceso evolutivo natural de la conciencia del cliente a través de la expansión y sutilización de ésta, y, en la medida que ésta terapia avance (si se realiza correctamente) el cliente experimentara, cada vez más claramente, que tanto sus sufrimientos y conflictos actuales (surgidos principalmente a consecuencia de un ego ilusorio que sufre buscando inútilmente “seguridad” en cosas y logros externos) como su insatisfacción general (provocada por su imperfección, sentimientos de incompletud, etc.) son nimiedades comparadas con las infinitas posibilidades que ya comienza a experimentar y actualizar.


De este modo, al disminuir la identificación con su melodrama interno, el cliente experimenta una serenidad desconocida por él hasta entonces y una "abundancia" de motivación positiva que en virtud de precisas leyes evolutivas se transforma inexorablemente en simpatía-empatía hacia todos los seres sintientes (compasión) y del mismo modo que la conciencia de vigilia "normal" se ve acompañada inevitablemente de pensamiento compulsivo alrededor de temas relacionados con los deseos, los miedos, etc., el desplazamiento de los intereses personales del cliente desde su ego hacia valores superiores como la compasión, la verdad, la creatividad, etc. marca el comienzo de una serie de cambios revolucionarios que constituyen el amanecer del siguiente peldaño de la evolución de la vida, la Supraconciencia.


Para comprender como funciona la psicoterapia transpersonal nos será útil distinguir entre:


A) Contexto Transpersonal

B) Proceso Psicoterapeutico.


Contexto Transpersonal:


Toda psicoterapia contiene un nivel contextual, que es el marco ideológico que delimita los valores sobre lo bueno y lo malo, lo correcto o lo incorrecto, lo deseable o lo preocupante, etc. que siempre está presente en todo proceso psicoterapéutico, (independientemente de que este hecho se acepte o se niegue). Walsh y Vaughan dicen.


"Para un materialista, la materia constituye la sustancia fundamental de la realidad. En consecuencia, para él la vida y la conciencia no son más que accidentes insólitos y su visión sobre la naturaleza y la mente humana diferirá notablemente de la de quienes creen que el principio fundamental de la realidad es la conciencia y que la vida es una de sus creaciones. Desde el punto de vista materialista pues, la mente y los seres humanos pueden resultar sumamente fascinantes pero, en última instancia, no son más que meros autómatas carentes de sentido que pueden, por tanto, ser reducidos a reacciones químicas e intercambios eléctricos entre neuronas. Para el idealista, en cambio, la mente y los seres vivos forman parte de una conciencia universal y comparten con ella un significado ilimitado"


Teniendo en cuenta estas diferencias básicas y como consecuencia de la mayor amplitud y sutileza de la segunda visión sobre la primera, el contexto de la psicoterapia transpersonal significa, a nuestro entender, un salto cualitativo respecto del contexto habitual de otras psicoterapias que comparten valores con el materialismo cientificista. En este sentido señalaremos que la psicología y la psicoterapia transpersonal basan su orientación en la llamada "Filosofía Perenne", enunciada en su momento por el célebre escritor Aldous Huxley y que sintetiza aquello que tienen en común todas las grandes tradiciones espirituales.


La Filosofía Perenne:


Esta visión se basa en cuatro puntos más un corolario psicológico del cuarto punto (que corre por nuestra cuenta), y que tal como los entendemos en nuestra escuela de psicología transpersonal son:


1. Todo cuanto existe es la manifestación de un principio universal consciente, y nada existe que no sea Eso.


2. Mediante la intuición (y trascendiendo la razón especulativa) es posible percibir esta Conciencia Suprema, pero es a través del entrenamiento adecuado y sistemático de nuestra capacidad contemplativa que nos es posible reconocerla y experimentarla plenamente


3. El ser humano posee una doble naturaleza. Por un lado una identidad puramente funcional y transitoria (el ego o yo inferior) y por otro lado una naturaleza universal, eterna y no-dual (Espíritu o Yo superior) que todos los seres comparten con la Conciencia Suprema.


4. El ser humano tiene una meta única en su devenir existencial: evolucionar su conciencia hasta el reconocimiento de su identidad última y la realización de su verdadera naturaleza. Corolario Psicológico: Como consecuencia de esto, la insatisfacción le atormentará cada vez que actúe en dirección diferente a la de su evolución, y la satisfacción le acariciará cada vez que actúe alineándose con su propósito evolutivo.


Este corolario no surge como una deducción lógica del punto cuatro sino que es la constatación práctica de una realidad muy evidente en la práctica de la psicoterapia transpersonal, y que muy simplificada, podría resumirse en la constatación de que "cuando actúo noblemente me siento bien, cuando actúo mezquinamente me siento mal". La enunciación de este corolario tiene unas consecuencias profundísimas en la orientación y en la instrumentación de la psicoterapia, y si sus implicancias psicológicas y su valor práctico han tardado tanto en ser admitidas y reconocidas en su verdadera magnitud, es sólo porque desde siempre la psicología ha temido "contaminar su pureza científica" con cuestiones "morales". Hoy sabemos que si bien es cierto que existe una moral social totalmente relativa y en muchos casos arbitraria que puede en gran medida obviarse, también existe una ética universal que no puede ser ignorada (compasión vs. crueldad, generosidad vs. egoísmo, etc.) y que es determinante a la hora de condicionar la salud y la enfermedad mental, (y por ende también la salud física), el sufrimiento y/o la dicha, la evolución espiritual, etc. Otra cuestión clave que caracteriza a la psicoterapia transpersonal es que ésta reconoce el hecho de que el funcionamiento actual de la mente humana es sub-óptimo respecto de sus potencialidades (esta infra-desarrollada), y por eso se ocupa de su desarrollo y evolución, ya que entiende que esto condiciona tanto la salud y el bienestar humanos como condicionaría al funcionamiento de un coche el hecho de que solo se le encendiera “una parte” del motor.


La aceptación entonces de la “perfección innata” como verdadera naturaleza del paciente y del terapeuta, y de la “fuerza” de esa naturaleza verdadera para promover el proceso de sanación y evolución que conduce al despertar supraconsciente, definen el “contexto” transpersonal que así, (además de ser una corriente psicológica), deviene también (funcionalmente y fundamentalmente) una posición, es decir un lugar desde donde se "es" y por consiguiente desde donde se trabaja, comunica, irradia, ama, etc. Desde esta posición se establece de modo espontáneo una poderosa corriente de información auto-actualizante (ley de la resonancia) entre la conciencia de un terapeuta que experimenta unas certezas, (con toda la confianza, la paz y el bienestar que esto le genera) y la conciencia del cliente que sufre las dudas y la incertidumbre propias de quien se apoya solamente en su razón analítica por no haber desarrollado aún las capacidades evolutivamente superiores de su mente. (No confundir “certeza”, que es la consecuencia de ver y experimentar, con la “fe” que es la consecuencia de creer voluntariamente lo que aun no se ha visto)


Para comprender la ley universal de la resonancia hemos de entender como ésta funciona en los diferentes planos de sutileza que componen la realidad. En el plano físico por ejemplo, esta ley se manifiesta cuando una nota musical hace vibrar una copa. El fenómeno de la resonancia permite a la energía que produce la nota musical atravesar el espacio en forma de “vibración pura” y “encarnarse” en la copa, invadiéndola desde sus moléculas (de adentro hacia fuera) y sacudiéndola poderosamente, o también permite a un diapasón vibrando "despertar" y poner a sonar a otro que se encuentra próximo. En el plano espiritual y supraconsciente el principio de resonancia funciona de un modo análogo aunque mucho mas sutil que también produce un efecto unificador entre los campos vibracionales, (en este caso la conciencia del cliente y del terapeuta) y transmite enormes cantidades de información que "actualizan" una sabiduría ya presente en el cliente,  "despertando" y activando su proceso de auto reconocimiento.


El beneficio terapéutico de la resonancia no es por supuesto patrimonio exclusivo de la psicoterapia transpersonal, ya que lo puede promover cualquier persona cuyo nivel de conciencia, serenidad, compasión, sabiduría, autoconfianza e irradiación espiritual sea lo suficientemente poderosa, (y de hecho los budas y los santos. son famosos por lograr ese tipo de efectos y volver mansas inclusive a las fieras). Por eso mismo existen psicoterapeutas experimentados con un alto nivel de desarrollo personal que pueden lograr algún grado de este efecto independientemente de la escuela a la que pertenezcan, (ya que como demuestran claramente los estudios y las estadísticas, los índices de eficiencia en la psicoterapias no los alcanzan las técnicas sino los psicoterapeutas, confirmando lo que es en sí bastante evidente, y es que las herramientas son menos importantes que lo que se hace con ellas). Sin embargo, la principal diferencia es que en la psicoterapia transpersonal la posición y la resonancia se utilizan prioritariamente y de modo intencional y consciente, mientras que en otras escuelas este aspecto se trabaja muchísimo menos, e inclusive en muchas escuelas psicoterapéuticas la resonancia se maneja de modo casi (o totalmente) inconsciente.


Proceso Psicoterapéutico:


Respecto del proceso psicoterapéutico, el tema excede con mucho las posibilidades de esta corta explicación, pero puntualizando brevemente, señalaremos que en éste se utilizarán todas las herramientas de las que disponga el terapeuta y que puedan ayudar al cliente en su proceso evolutivo hacia la plenitud de sus posibilidades existenciales (físicas, mentales, emocionales y espirituales) es decir, el despertar y la optimización de todas las potencialidades evolutivas del ser humano, y para esto se utilizan tanto las técnicas psicoterapéuticas “tradicionales” (la psicología transpersonal reconoce la validez de todas las escuelas en el nivel en que estas trabajan, puesto que la verdad solo puede serlo si abarca todas las verdades) como por supuesto el uso de las técnicas específicas de la psicoterapia transpersonal, pero siempre priorizando la sutilización y expansión de la consciencia del cliente,  ya que aquí,  (y esta es la otra gran diferencia entre la terapia transpersonal y las tradicionales) cambia el objetivo de la terapia, que en el caso las otras escuelas es el fortalecimiento y la sanación del ego (a veces también llamado yo, self, etc.) mientras que en la psicoterapia transpersonal el objetivo es la trascendencia (que no la supresión) del ego y la trasformación de la conciencia personal en conciencia transpersonal, o dicho con otras palabras, el despertar supraconsciente.

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