Qué son la Psicología y la Psicoterapia Transpersonal
Qué es la Psicología Transpersonal
Herramientas para una Evolución que pasa por trascender el Ego
Tao Prajñananda
Psicólogo, psicoterapeuta transpersonal y maestro de Yoga Integral
Todas las escuelas psicológicas en Occidente han trabajado siempre con el objetivo de ayudar a las personas a adaptarse exitosamente a la realidad, y aunque los métodos de las diferentes escuelas son distintos y unas trabajan con el inconsciente, otras con la conducta, etcétera, sus objetivos apuntan siempre a la superación de aquello que impide al paciente mantener una relación “sana” con el entorno y le genera así graves y dolorosas consecuencias en su autoestima, en su estabilidad emocional, eventualmente también en su integración socio-profesional, entre otras.
Cuando un individuo, tras un proceso psicoterapéutico, logra revertir los síntomas específicos que le llevaron a la terapia y su vida puede considerarse “estabilizada en la normalidad”, se acepta que la terapia ha cumplido su función.
Esta supresión sintomática, generalmente beneficiosa (por lo menos a corto plazo), es considerada por la psicología transpersonal como –en el mejor de los casos– la mitad del camino hacia la plenitud de las posibilidades humanas, ya que esta psicología parte del hecho científico de que tal como el ser humano evolucionó desde formas de vida simples hasta desarrollar su conciencia actual, este proceso evolutivo continúa hoy, y el siguiente nivel de desarrollo de la conciencia (nivel que denominamos Supraconciencia o Conciencia Transpersonal) no sólo es la única vía posible a la total plenitud, sino que se considera que esta necesidad que tiene la conciencia de continuar evolucionando se expresa de un modo tan potente que, a veces, es responsable del sufrimiento que los seres humanos sentimos a menudo, si nuestro proceso evolutivo está bloqueado, aunque hayamos conseguido fama, poder y “tengamos todo lo que una persona pueda querer”.
Por esto la psicología transpersonal busca “desbloquear” este proceso y proporcionar las herramientas para una evolución que pasa necesariamente por la trascendencia de un ego que, siendo imprescindible inicialmente para permitir al niño construir una identidad adulta y adaptarse a la realidad, es posteriormente en sus adicciones, apegos, temores, prejuicios, un obstáculo para el acceso a la experiencia supraconsciente.
Lo transpersonal es entonces aquello que nos conecta con nuestra verdadera naturaleza que es luminosa, trascendente y perfecta, y en ese sentido se funde plenamente con lo espiritual.
Características
Las personas que acceden a la experiencia transpersonal, aunque sea transitoriamente, y aquellas que viven ya efectivamente en el nivel supraconsciente, nos la describen con las siguientes características:
- Carácter inefable: la experiencia no se puede describir con el lenguaje usual.
- Trascendencia del espacio y del tiempo: ya no son sentidos como antes, o directamente desaparecen.
- Sentimiento de lo sagrado: vivencia de que el universo es un lugar sagrado y que aquí y ahora se está produciendo algo grande y digno de sumo respeto.
- No dualidad: desaparición de la percepción dualista yo-mundo o sujeto objeto.
- Cambio del sistema de valores y del comportamiento: cambio que tiende a los valores e intereses superiores (compasión, belleza, bondad, verdad) y progresivo desapego de los bienes materiales, y en ocasiones desarrollo de habilidades parapsicológicas.
- Certeza de realidad: le confieren una certidumbre absoluta de que lo vivido es real, inclusive mucho más real que lo vivido como ordinario en la cotidianidad.
- Desaparición del miedo a la muerte: se percibe la vida como eterna, aun cuando la existencia física es transitoria.
Proceso de crecimiento
El proceso no se ocupa tanto de la solución de los problemas particulares (aunque los reconoce, los trabaja y los integra), sino de la creación de condiciones en que se posibilite, según sea adecuado, la solución o la trascendencia de los problemas. El terapeuta no cura la dolencia particular de la persona, sino que la capacita para que aprenda a contactar sus propios recursos interiores y deje actuar sin miedo el proceso natural de curación, que es también un proceso de crecimiento. En esto esta terapia se parece más al tratamiento médico naturista que al habitual (alopático).
Resumiendo, podemos decir que una terapia verdaderamente transpersonal (que será sólo posible si el terapeuta es un verdadero practicante de la vía transpersonal) implica una expansión de la conciencia del cliente, quien verá y sentirá cada vez más claramente que tanto sus sufrimientos y conflictos “actuales” como su insatisfacción general provocada por su imperfección y sentimientos de incompletud son nimiedades, comparadas con las infinitas posibilidades que ya comienza a vislumbrar y a experimentar.
De este modo, al disminuir la identificación con su melodrama interno y crecer su sabiduría, el cliente experimenta una serenidad desconocida por él hasta entonces y una “abundancia” de motivación positiva que, en virtud de precisas leyes evolutivas, se transforma inexorablemente en simpatía empatía hacia todos los seres sintientes (compasión). Y del mismo modo que la conciencia de vigilia “normal” se ve acompañada inevitablemente de pensamiento mecánico alrededor de temas relacionados con los deseos, la preocupación, los miedos, etcétera, el desplazamiento de los intereses personales del cliente desde su ego hacia valores superiores como la compasión, la belleza, la creatividad, marca el comienzo de una serie de cambios revolucionarios que constituyen el amanecer del siguiente peldaño de la evolución de la vida, la Supraconciencia.
Qué encuentras en una Terapia Transpersonal
Te contamos brevemente lo que puedes encontrar en un proceso de acompañamiento terapéutico basado en la psicología transpersonal. (Si quieres profundizar en esto, te invitamos a que visites nuestro blog.)
- En una terapia transpersonal, encontraremos un espacio de acogimiento y reflexión, que nos permita:
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- Darnos cuenta, es decir, ser conscientes de esas creencias, esas historias mentales que nos mantienen en el miedo y nos separan de la posibilidad de experimentarnos plenamente en la vida, generando sufrimiento y un estado de insatisfacción.
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- Asumir la responsabilidad, esto es, hacernos cargo de nuestra historia, nuestros puntos de vista, nuestros sentimientos y acciones, reconociéndonos como los pensadores, sentidores, actores y creadores de nuestra historia.
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- Abrazar e integrar nuestro sentir, a la vez que soltamos los pensamientos repetitivos. Esto es, atendernos, con atención plena y amorosa. Sólo podemos soltar esos pensamientos que nos atascan, cuando somos capaces de reconocerlos, dudar de ellos y aceptar su inutilidad en nuestro momento presente. Con amabilidad, amor, humor y firmeza, nos vamos deshaciendo de ese contenido mental que ya no nos sirve.
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Abrirnos, entregar, confiar en la sabiduría de Consciencia que sostiene la vida, de la que formamos parte. Una mente silenciada conecta con el conocimiento, con la intuición, con el amor, con la belleza, con la plenitud de la vida misma. Esa mente, que al comienzo emerge casi sin darnos cuenta, empieza a ser más presente en nuestras vidas. Vamos saliendo de las fronteras de nuestro yo particular, hacia una experiencia vital más consciente, conectada y unificada.
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- Las herramientas que nos acompañarán a lo largo de un proceso terapéutico transpersonal son:
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- atención plena
- meditación
- autoindagación
- contemplación
- Las actitudes que nos mantendrán son:
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- Compasión hacia nosotros y hacia los demás
- Servicio
- Curiosidad (mente de principiante)
- Humildad
- Aceptación
- Apertura
- Humor
- Levedad
- Fluidez
- Acogimiento
- Determinación
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La psicoterapia transpersonal no busca únicamente la remisión de los síntomas, la adquisición de herramientas de gestión de las emociones y de los pensamientos, la sanación de los traumas inconscientes o la asunción de un yo maduro, adulto. Esto, desde luego es importante para nuestro bienestar y para las personas que nos rodean, pero no es el fin último de esta terapia. Podemos alcanzar la plenitud física, mental, emocional y espiritual. Podemos abrazar nuestra naturaleza trascendente y brillar con esta sabiduría para nosotros mismos y para todas las personas que nos rodean. Esa es la finalidad de la psicoterapia transpersonal.
Cómo es un Terapeuta Transpersonal
Un terapeuta transpersonal es una persona que, además de estar capacitado para realizar un acompañamiento terapéutico, que potencie el bienestar y la expansión de la consciencia en sus clientes, es un determinado caminante de la vía transpersonal. Esto quiere decir que:
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Ha aprendido y aprende constantemente de su propia mente inferior, que se acoge con amor, humor y en ocasiones, firmeza, si su historia mental lo requiere.
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Es conocedor de los mecanismos del ego y sabe desidentificarse de ellos.
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Con profunda compasión y empatía acoge también los mecanismos del ego de las demás personas, hermanándose en el dolor con ellas.
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Es capaz de ver su propia luz y al reconocerla, también la ve brillar en las demás personas, por lo que también se hermana con ellas en su radiancia.
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Mantiene un compromiso con su propia expansión de la consciencia, por lo que es un decidido practicante de todas las herramientas que pone al servicio de las personas con las que trabaja.
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Confía en el conocimiento que le brindan los textos, a la vez que reconoce que su mayor herramienta es la intuición, que cultiva con asiduidad.
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Reconoce que acompaña a las personas con las que trabaja con compromiso y amor, pero que son éstas quienes recorren el camino hacia su propia realización.